Prologo

Recuerdo ese día, hacia demasiado frió, sus dedos tocaban mi suave mejilla, su mirada clavada en la mía y fue doloroso el saber que mi vida no es como pensaba.
Recuerdo la seriedad en su rostro, la palidez en su piel, la sinceridad de sus palabras.
y allí  fue cuando mi vida cambió.